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Ganadores del VII Concurso de Micropoemas José García Nieto
20 de enero de 2021

Los miembros del Jurado Dª María Teresa García-Nieto (poeta y patrona de la Fundación José García Nieto), Dª Doris González (profesora, en representación de los autores de habla hispana no españoles), Dª Cándida Figueira Arias (profesora de la Universidad CEU San Pablo), D. Félix Navas López (licenciado en Filología Hispánica y profesor de literatura) y D. Fernando Carratalá Teruel (patrono de la Fundación José García Nieto, catedrático, escritor, vicedecano del Colegio Oficial de Docentes y presidente del Jurado), han acordado conceder los premios del VII Concurso de Micropoemas José García Nieto a los poemas presentados bajo los siguientes títulos:
PIMER PREMIO
El camino
Vicente Blanco Ojea (Santander-España)
El vigía solo acierta a atisbar borrosas figuras,
paisajes que la pobreza de los sentidos,
no puede abarcar.
Este humilde y llano camino,
no tiene carteles, que marquen el tiempo,
no tiene ortigas, ni garma, ni ciénaga…
Camino de piedras gastadas,
árboles inclinados,
somos arena y viento.
Paralelo avanza, un riachuelo,
hojas y pequeños palos,
un mar extraño, donde
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
ACCÉSIT
Ausencia
Miguel Ángel Calle Luna (Zaragoza-España)
Abrazo contra mi pecho tu ausencia
mientras tu imagen se desvanece en mis insomnios.
No te hallo en tacto
y tu silencio se derrama sobre mi piel
vencida por la urgencia de otra vida,
fuera de tu memoria y de mi alcance.
Lejos de mí, en tus pensamientos,
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido
donde, irremediablemente, se perderá mi existencia.
MENCIÓN ESPECIAL DEL PÚBLICO
La Nada
Ángel Alexander Freites Borges (Caracas-Venezuela)
Al abrir la puerta, me encuentro a la nada
sonriendo como una vieja amiga a quien ya no recuerdo.
Trata de abrazarme; contengo el aliento,
todas las olas del mar se adentran en mi cuerpo.
Cierro la puerta; ella camina descalza,
despacio, silente, serena.
Se posa a mi lado y susurran en su lenguaje de céfiro:
"Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido".
Enmudecido, me difuminé en una cristalina bruma.
Vislumbro una puerta que se abre; paso el umbral;
encuentro a un viejo conocido a quien intento abrazar,
pero lo noto perturbado, desahuciado, sin aliento,
como si tuviera al impetuoso mar desgarrando sus adentros.






