Noticias
Concurso de Micropoemas. Fallo del jurado
Ganadores del XII Concurso
El jurado del XII Concurso de Micropoemas José García Nieto, presidido por Fernando Carratalá, ha otorgado los siguientes premios:
PRIMER PREMIO
Campesino del viento
- Escrito por Marcos Avalos Vilas, Badalona, Barcelona (España)
Cultiva aire, dicen. Está loco.
Pero él sabe: las nubes también germinan.
Su azada levanta un polvo invisible,
una siembra que sólo el alma entiende.
Los otros ríen:
“¿Qué cosecha del cielo sino nada?”
Él guarda silencio, y cava más hondo:
cada surco es una oración al futuro.
Las amapolas lo entienden,
tiemblan con él cuando sopla la duda.
Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos…
Él mira al cielo, y sonríe:
mañana, quizá, cosechará tormenta.
PRIMER ACCÉSIT
Comprender la vida
- Escrito por Álvaro González Villoria, Valladollid (España)
En el parque dormido de la infancia,
aún suenan los compases del recreo.
La tierra guarda el nombre de los juegos,
y el aire, las promesas de aquel tiempo.
La tarde, detenida en su plegaria,
dibuja sombras lentas en mi pecho.
Desorbitadamente quieta está la noche entre los dos…
Tú, desde el alto azul, creas la vida;
yo, desde el suelo, intento comprenderte.
Nos une el asombro y la palabra,
nos salva el breve instante en que coincidimos,
cuando el amor parece ser eterno.
SEGUNDO ACCÉSIT
Palabras de otoño
- Escrito por Alejandro Dolz García, Cuenca (España)
Vivo tan cerca de ti que no tengo
la certeza de haberte conocido.
Te propuse devorar la sal de las paredes
mientras que el otoño gritaba celoso tu nombre.
Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos…
y entre los surcos de tu frente
contemplo cómo el mar siempre devuelve
los cuerpos ahogados que tienen deudas con el amor.
La vida nos muerde de forma
implacable en cada herida abierta.
Pero antes de gritar tu adiós,
déjame cultivar en tus manos
las semillas del trigo y la memoria.
MENCIÓN ESPECIAL DEL PÚBLICO
¡Te extraño!
- Escrito por Víctor Rafael Bogado Miranda, Turmero (Venezuela)
La desmedida quietud nocturna
junto al ensordecedor silencio
tienen por mala costumbre
reavivar en mí los recuerdos.
La nostalgia se hace presente,
poco a poco impregna mi ser,
escudriño a fondo en mi mente
momentos que te hagan volver.
Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos…
Y la cruda realidad es esta
desde aquel inesperado adiós.
¡Te extraño, padre, te extraño!
Se me hace pesada tu ausencia;
anhelo tenerte a mi lado
y abrigarme con tu sapiencia.






