TÚ Y YO SOBRE LA TIERRA

 

No le digas a nadie que me hastía la rosa;

cuando llega a los labios, su verdad me subleva

que el pétalo no tenga tu seda primitiva

o que esté en una torre distinta a tu cintura.

 

No le digas a nadie que júbilos y páginas

y dolores del tiempo para mi piel, resbalan

sin dejar una lágrima o un mundo diminuto

donde se enciende toda tu ausencia indeclinable.

 

Pero vendrá un día cuando todos los libros

te esperen a la puerta de su primer capítulo

para que tú les digas:  "Abrid; ya soy llegada".

 

Y entonces aves, mundos, silencios y adjetivos

llenarán a la rosa de esencias y evidencias

por tí y en tí, a tu lado, maravillosamente.

                  

                - - - - - - - - - - - - - - -

 

He venido a la tierra hoy - nueve de septiembre -

buscándote en la puerta de este otoño vacío.

Nadie sabe que tengo menos años que nunca

y que sólo conozco tu contorno inmediato.

 

He venido a la tierra, arrancado de un sueño

donde hacía contigo los lagos y las frutas,

donde la tela tersa de todas las mañanas

buscaba enamorados dardos de nuestros dedos.

 

Y tú no estás o vives fuera de mi costumbre.

Lejanías te roban, te someten; te cercan

litorales ajenos a mi fácil llegada.

 

He perdido mi viaje, mi pulso y mi camino,

y encuentro ahora en todo lo que te amó y amaste

el ala y la mirada de tu paso de estrella.

                

               - - - - - - - - - - - - - - -

 

 

Te he llamado esta noche -cuatro de la mañana-

cuando mi inmsonio hacía su balance sin cifras,

cuando estaban los álamos -! tan lejos de mi almohada !-

diciéndole a la luna su verso delgadísimo.

 

Te he llamado esta noche y he abreviado distancias

con mis ojos abiertos, casi desorbitados,

buscadores de oro, donde la sombra, entera,

derramaba su vino capaz e interminable.

 

Te he llamado esta noche con la voz que me nace

con alas y con remos desde mi cuerpo inmóvil

para buscar tu sueño deseado y distante.

 

Si un día te llegara, aunque ahora lo desee,

yo no sería nunca para tí más que un ruido

de otoño derramado dentro de tus cabellos.

               

                    - - - - - - - - - - - - - - -

Principal                              Arriba