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SONETOS
ESPAÑOLES A BOLÍVAR
EL RETRATO
Alta la frente, pálida y surcada de caminos. ( ! Qué bien reparte el viento la fina red de pelo ceniciento sobre la sombra de la piel tostada! )
Boca de un fino trazo dibujada, ojos oscuros donde asoma atento el ardiente volcán del pensamiento y una viva sonrisa inesperada.
Breve la talla, angosto el pecho, el paso decidido, y aún firme en el ocaso midiendo cada pena en los regresos.
Todo él un campo erguido de batalla; bajo el cuello cerrado, una medalla. Y América temblándole en los huesos. - - - - - - - - - - - - - - -
! TRIUNFAR !
Contra aquella pared del triste huerto de Pativilca, casi derribado, como un árbol sin hojas y asomado a la pálida luz de un sol incierto,
¿ eras el genio de la guerra o muerto estaba ya tu pecho de soldado? ¿ rendía ya tu nave su costado al abrigo oscurísimo del puerto...?
En la angustia mortal de aquella hora, alguien te preguntó: "¿ Qué harás ahora?" Rompiendo el aire con tu voz entera,
"!Triunfar!", dijiste. Y la palabra pudo cubrir de flor el árbol tan desnudo y anunciar la cercana primavera. _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
LA MUERTE "¡Vámonos, muchachos! Lleven mi equipaje a bordo de la fragata" ( Palabras del Libertador antes de morir). Sublevada la sangre en los volcanes extintos de las venas, " No -decías-; el lecho, no ". Las cuerdas preferías: temblor de mar y vuelo de alcotanes.
Se quebraban en flor tantos afanes tantos triunfos de tantas rebeldías, tantos desmesurados mediodías... Fuera, la sombra de los capitanes.
" Vámonos ya; que lleven mi equipaje a bordo..." Y no. Bastaba para el viaje la mano del Señor, ya tan cercana.
Atrás, sí; la fragata que fletaste, veinte velas que al viento desplegaste, veinte nombres de tierra americana. - - - - - - - - - - - - - - - |