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POESÍA
No sé si soy así, ni si me llamo así como me llaman diariamente; sé que de amor me lleno dulcemente y en voz a borbotones me derramo.
Lluvia sin ocasión, huerto sin amo donde el fruto se cae sobradamente y donde miel y tierra, juntamente, suben a mi garganta, tramo a tramo.
Suben y ya no sé donde coincide mi angustia con mi júbilo, ordenando esta razón sonora y sucesiva.
Y estoy condecorado, aunque lo olvide, por un antiguo nombre en que cantando voy a mi soledad definitiva.
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JOVEN PARA LA MUERTE
Arrojado a tu luz madrugadora, me muero niño y soy todo un deseo de varón en continuo jubileo hacia tu corazón de ruiseñora.
De trino escalador junto a la aurora eres, y voy a tí, y hay un torneo donde la algarabía del gorjeo triunfa de mí y en mí se condecora.
Arrancados de un sueño o de una fuente, por tu espada los límites del nardo me mintieron temprana primavera.
Y estoy ahora por tí tenpranamente, como nadie, de amor herido, y tardo en morirme de amor como cualquiera.
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MUERTO EN FLOR
Junto al árbol del amor, sin yo saberlo, mi amada, me lo mató el cazador.
Junto a la rama florida florida de flor morada, me lo han matado, mi vida.
Al alba, junto a la flor, sin pólvora y sin espada me lo mató el cazador.
El cazador de luceros lo mató una madrugada sin halcones ni monteros.
Mi sueño mejor crecido murió en la rama delgada del árbol mejor florido.
Junto al árbol del amor, sin otoño y sin nevada, me lo mató el cazador.
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