PIEDRA Y CIELO DE ROMA

   

   EN LA NOCHE ROMA ES UN MAR

                     " Blancas de luna, las estatuas son mármol de silencio...

                            Sí, las sirenas de Roma son las estatuas...  

                                                                             EUGENIO MONTES

 

Mar de Roma en la noche, que te inclinas

como una cabellera , tan oscura,

que avanzas hacia el día, sola y pura,

jugando con el viento en las esquinas...

 

Cúpulas que se elevan sobre ruinas,

estrellas que sonríen en la altura,

columnas que nos miden la estatura,

olas que sobrepasan las colinas.

 

Noche de la ciudad, abre tus fuentes:

que pasen silenciosas por tus puentes

y apasionadamente por mis venas.

 

En Roma son los templos los navíos;

en Roma sombra son los ojos míos;

en Roma las estatuas son sirenas.

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      EN LA TUMBA DE KEATS

                                   Cementerio de protestantes

"Aquí yace Adonais. Su nombre

estaba

escrito

sobre el agua".

Ni una flor, ni un poema,

ni una oración hablada...

Yo te traería

una muchacha

que he visto

esta mañana.

Se cubría con un sombrero

de paja

rodeado por una cinta

encarnada.

Tenía los brazos redondos

y la piel muy blanca;

parecía una columna cubierta

de telas agitadas;

era un enigma

para mí;

una catacumba cerrada,

una remota noticia del amor,

el mismo amor recuperando sus alas.

Se movían sus hombros, sus caderas,

porque sonaban

las cuerdas melancólicas

de una guitarra.

Ella no sabía

que estaba

al lado de la que fue

tu casa...

Te la traería ahora

para

que

pasara

un momento

junto a esta lápida

y

rozara

tu frío con la tibieza

de su falda.

Te prometo

que iré a buscarla.

Es posible que ella se asuste

-" los viejos y Susana" -

como una corza

sobresaltada,

o que acaso me siga, vagarosa

como un pálido fantasma.

Estará como siempre,

eternamente sentada

en la barbaccia

de la

Plaza

de

España.

Indiferente

y descuidada,

no se sabe un misterio

ni una rosa que estalla;

no sabe que es una evidencia de vida

indeleble y arrebatada,

como tú eres el verso que no borrará nunca

la arena de ninguna playa...

" Sonríe el blando cielo, el leve viento

susurra, dulce: Es Adonais que llama "

Adonais, Adonais,

reja trenzada,

laberinto que a sí  mismo

se engaña, súbita revelación

enterrada,

verso que en lo oscuro se tiende,

urna de oro sacra,

y en esa urna, ceniza

delicada.

Aquí yaces entre silencios,

mudo ya como una campana

descendida

de su espadaña

que un día volteó entre las cigüeñas

de nieve amanecida y desplegada.

Corazón sorprendido en un sueño,

labios en el barro y garganta

implacablemente segada.

¿ Qué haces entre otros muertos ?,

¿ cómo respondes a quién te lama...?

La pirámide Cestio

señala

un cielo gris, ahora

con una nube malva.

He pasado la puerta de San Pablo,

cerca de la muralla.

El monte Testacio

se elevaba

sobre los vasos rotos

y los restos de las ánforas.

Minerales brazos,

asas,

cuellos, bocas hundidas,

acalladas,

que nunca tuvieron

el don de la palabra...

El cementerio de los Protestantes

es como una bandera verde y blanca

- hierba tierna y sol húmedo

entre las lagartijas rápidas -.

Nadie en la tarde

me acompaña.

Hay que aprender a estar solo y muerto

definitivamente hasta

el final de los siglos de los siglos.

( Y aquí mismo, la aljaba

de amor tuvo sus flechas

preparadas,

aquí donde la vida todavía

es una imitación de la esperanza).

Hay que morirse de cualquier manera

cada mañana...

Ella estará allí todavía,

sentada,

dejándose mirar como

si tú la miraras;

allí, quieta y ausente

como una sirena anclada;

sin pensar

en nada,

inexpugnable y hermosa,

y caiga

el que

caiga;

dejando su mano

abandonada

para que sus dedos sean

acariciados por el agua

que intenta copiar

tu ventana

en la

barbaccia

de la

Plaza

de

España.

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