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JUEGO DE LOS DOCE ESPEJOS
A UN ESPEJO SIN MARCO
Por este endecasílabo que empiezo, piedra primera, a vadear tu río quiero llegar al inefable frío que te sirve de puerta y de aderezo.
Esta segunda estrofa que encabezo llevando hasta tu verso el verso mío, quiero que fuerce, cierre y te de brío, cielo entre cuatro ramas de cerezo.
Ya sostenido estás, ya eres completo, y me anego en la obra terminada antes de conseguir este terceto.
Poco te dí : mi apoyo que no es nada, con mi débil madera trabajada por las justas orillas de un soneto.
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A UN ESPEJO DONDE SE VA A MIRAR UNA NIÑA FEA
Cuidado! No, no sigas. Huye, ciega tu pupila feroz. ¿ No ves que ahora todo se romperá y habrá una aurora más triste que esta noche en que se anega?
Vuélvete y niega sus mejillas, niega sus cabellos sin brillo, y elabora un rostro milagroso en esta hora en que todo el misterio se te entrega.
Creen tus duendes claros la belleza, cierren su luminosa fortaleza a ese trigal oscuro y desgranado.
Haz rojo el labio y finge blanco el seno, y abre una nueva estrella sobre el cieno donde, se asome el ángel que ha soñado.
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