|
ELEGÍA EN COVALEDA
I
Después de muchos años, he venido hasta el propio rincón donde te haces tierra sin descansar. Nunca hay descanso para el cuerpo que cae. Avanza, ahonda, se destruye, pasa ríos oscuros, cauces, horas de lucha inextinguible, guerras sin ruido, horribles vecindades; se mueve, si, se deshabita, y deja fundirse, penetrarse... He llegado hasta aquí después de muchos años de andar, y puedo ahora mirarte frente a frente, de hombre a hombre. ¿ Me ves...? No hay nadie entre los dos; ni el viento que apenas roza, ni el dolor que casi se siente porque viene de otro tiempo o es tiempo mismo ya. Te miro, padre, de hombre a hombre, de muerte a muerte; sí, de carne a carne. Porque es igual que tú seas la tierra de hoy o yo esa tierra ya esperándome -somos como una caña que en el agua se quiebra al espejarse, como dos campanadas sucesivas de la hora de un linaje: tú, alejando en la noche tu sonido, yo, detrás y acercándome-, porque el cuerpo que se alza todavía va a durar un instante de pie; tú me lo dices de hombre a hombre, de muerto a muerto ya, de sangre a sangre. Está fresco el pinar de Covaleda en la mañana grave; Urbión cuida celoso de su nieve; unos caballos pacen; un niño canta, un niño canta, un niño que pasa canta... ¿ Nace la vida? ¿ Empieza todo ? ( Todo sigue, Dios mío entre las márgenes doradas, bajo el agua que madruga, sobre la luz temprana de los árboles. Pero aquí está mi muerto, aquí mi árbol tendido ayer: el hacha es implacable ). Te estoy contando... ¿ Oyes... ? Soy el desconocido; ya sé. Sabes, también tú, que soy otro: el extranjero en esta tierra, tuya de guardarte; el hijo pródigo que vuelve cansado, y no hay quién calce sus sandalias, y no hay quien sacrifique el becerro mejor... No; nadie sale a mi encuentro. Tú casa no es mi casa. Aún menos que tuviste tienes hoy para darme. ( "Iré a mi padre y le diré..." " Y el padre, levantándose..." ) Pero ¿ que idioma hablo ?. Si me escuchas ¿ a qué te suena mi lenguaje...? Hoy que tengo los años que tenías, los que has tenido para siempre, padre, me pregunto cómo hice ya el camino que en ti me parecía interminable. Un hombre soy, y te lo digo ahora, como aquel que tú un dia completaste. Y de hombre a hombre -¿oyes?- frente a frente te estoy mirando y en tí estoy mirándome... Canta un niño a lo lejos, canta un niño que pasa, canta un niño dulcemente distante. - - - - - - - - - - - - - - - -
|