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EL ARRABAL
...Todo se torna graveza cuando llega al arrabal de senectud". JORGE MANRIQUE
ESTAS MANOS
Estas manos que tienen aún memoria, que alojan la pasión y han provocado un bosque, un fuego, un viento arrebatado ¿que són sino temblor, cárcel y escoria...?
Una tierra adelantan, una orilla del arrabal, del terraplén oscuro; arañan azucenas en un muro de cal donde se asoma ya la arcilla.
Estas manos que alzaron la belleza, que hicieron del amor su fortaleza y eran la eternidad de un tiempo breve,
torpes, y abandonadas, y distantes, pasan sobre la nieve, como antes, y ahora saben del frío de la nieve.
II
En la tarea fuiste Tú el primero y me dijiste: "Mira, este es el hombre". Me diste la pasión y con su nombre la posibilidad del alfarero.
Imagen era tuya y semejanza de Ti mismo. Creé como creaste; tomé del mismo barro que tomaste y alcé una criatura a la esperanza.
Hace ya mucho tiempo. ¿Merecía la pena hacerse dios de cualquier modo para acabar en estos sueños vanos?
¡Qué hermoso fue crear cuando creía! En mis manos estuvo el amor todo y todo se me ha ido de las manos.
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Esta muchacha y su hermosura antigua y su ademán de enamorada calle que va con las ventanas de sus ojos hacia los arcos del amor triunfante,
¿ de qué lugar del suelo se ha escapado ?, ¿ de qué reino en que estuve hace un instante ? Hace mil años ya, pero conozco de su piel encendida las señales.
Pasa con sus navío por el agua; abre sus velas; sabe de cien mares: quieren dejarse hundir por su madera y hacer brillar cien veces sus metales.
En la penumbra, un arenal sombrío intenta recordar los cuerpos ágiles. Aquí estaban un día, pero el viento borró la oscura huella de la sangre.
la letra se refugia en la costumbre... ! Adelante los nombres; adelante ! ¿ Quiénes sois? ¿ Dónde estáis, sílabas muertas ? Es memoria falaz la de la carne.
Esos cabellos sueltos, esos brazos, esos pies que se hunden, leves, graves, esa pierna que avanza irrepetible, ese velado pecho inalcanzable,
¿ qué tejados tendrán ?, ¿ qué fina lluvia harán caer en un pinar sin nadie dode algún corazón sienta sus pasos y estremezca los nidos al mojarse ?
Señor, Tú eres el agua que ha anegado los caminos de oro en esta tarde. Conocían mi huella entre los pinos que conduce la noche al acercarse.
Tenía la belleza por fortuna; tenía un cielo azul por hospedaje, una plaza cuadrada con palomas y un palomar donde habitaba el aire.
Arriba estabas Tú con la mañana llena de sol. Tu mano, dulce y grande, se apoyaba en los hombros de la tierra, bajaba a mis balcones a tocarme.
Hoy se han oscurecido de repente los troncos dibujados de los árboles donde a tientas persigo inútilmente el testimonio de las iniciales.
No ver. Y no tocar. ¿ Y oír ? ¿ Quién habla ? O ¿ quén calla ?. El silencio es tu mensaje. Eres Tú quien escribe lo no escrito, Tú que jamás repites lo que sabes.
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Aledaños de escoria - no escoriales - la mano, férrea, inevitable, altiva, llamando en una puerta siempre-viva, siempre-muerta... ! Qué cerca las señales
del Dueño que aminora los caudales de aquél edén con flor que nadie liba, con agua escasa, y mísera, y cautiva de los siete pecados capitales !
El arrabal se crece en su estrechura; toda ciudad y toda criatura se presentan prohibidas y distantes.
Las banderas , rasgadas por el viento, no son en las almenas del lamento ni sombra ya de lo que fueron antes. - - - - - - - - - - - - - - |