|
DEL CAMPO Y SOLEDAD
PRIMAVERA DE UN
HOMBRE (Primer recuerdo de Soria)
Por Soria está ya la sierra pura enseñando su azul entre la nieve, y entre el bajo pinar el cielo breve tendrá otro azul: aquel de mi ventura.
Sala de la niñez, fresca hermosura que abril a levantar en mí se atreve; aire de ayer que al pecho de hoy conmueve, gota de luz entre mi sangre oscura.
Cómo volver los ojos, hacia dónde, si a este grito de Dios nadie responde, del Dios niño que todo lo podía.
A Soria llegará la primavera. Siempre hay tiempo de amor para el que espera: ¡Señor, di que no es tarde todavía!
- - - - - - - - - - - - - -
SI NO EN MIS OJOS... ( Segundo recuerdo de Soria )
Si no en mis ojos, en mi sangre queda, Soria, tu corazón entero y frío, dando silencio y soledad al mío que se aleja de tí y en tí se enreda.
! Que hielos desde Urbión a Covaleda y qué honda el agua en el pinar umbrío! La carreta de leña sobre el río, el grave leñador junto a la rueda.
Allí, empezaba todo, allí las alas entraban libres, locas, en las salas de la tierra salvando su relieve.
Era un niño jugando entre los leños del bajo hogar. Las llamas y los sueños morirían en flor junto a la nieve.
- - - - - - - - - - - - - - -
EL AMOR SONETO
Quiero que estés en mí cuando yo muera, que tu labio anhelante y apretado sea luego una flor que haya logrado desde la oscuridad mi calavera.
Que haga posible al fín tu primavera a costa de mi polvo machacado, y lo que con la vida no te he dado con la muerte te dé de otra manera.
Que busque entre los huesos de mi frente una cueva que guarde tu semilla y responda en abril a tus llamadas.
Y que sea a tus pies, eternamente, aunque tierra, la tierra sin orilla que hoy te niegan mis venas limitadas.
- - - - - - - - - - - - - - -
EL AMOR SONETO
Soy esto sólo, un grito que se ordena para cantarte a tí recién venida, un ala inesperada y decidida que roza en esa piel, en esa arena
de tus hombros, y ciega se encadena al brillo de tu pelo, donde anida la nieve mas alzada y escogida de tu frente: la sien o la azucena.
Y nada más y nada menos, eso que a tanta luz responde, a gracias tantas que el aire lo resuelve en un murmullo;
un momento de ardor, un libre beso, una ceniza ya que tú levantas de un fuego más antiguo que éste tuyo.
- - - - - - - - - - - - - - - |